El calentamiento del mar ha reducido drásticamente la disponibilidad de anchoveta, una de las principales especies para la industria pesquera nacional. En contraste, la mayor presencia de pota y bonito impulsa la pesca artesanal, aunque también genera preocupación por el agotamiento anticipado de las cuotas.

9 de octubre de 2026 |

El fenómeno de El Niño viene alterando la actividad pesquera peruana y modificando la disponibilidad de especies marinas. Mientras la captura industrial de anchoveta registra una fuerte caída, la pesca de calamar gigante, conocido como pota, ha aumentado considerablemente, alcanzando alrededor de 700,000 toneladas, según informó el ministro de la Producción, Juan Carlos Requejo.

El incremento de la temperatura superficial del mar está modificando la distribución de los recursos hidrobiológicos. Como consecuencia, especies tradicionalmente capturadas por la flota peruana se desplazan hacia aguas más profundas o cambian sus zonas habituales de concentración, dificultando las labores de extracción.

La pesca de anchoveta registra una caída histórica

La anchoveta es fundamental para la industria pesquera peruana, debido a que constituye la principal materia prima para producir harina y aceite de pescado, productos destinados principalmente a los mercados internacionales.

Sin embargo, el impacto climático ha reducido significativamente sus capturas. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en julio de 2026 se desembarcaron apenas 2,496 toneladas de anchoveta, frente a las 292,148 toneladas registradas en el mismo mes del año anterior. Esto representa una disminución del 99.1%.

La primera temporada de pesca industrial de anchoveta también se vio afectada y terminó antes de lo previsto, luego de que se alcanzara solo el 20% de la cuota autorizada. Además, las evaluaciones científicas detectaron condiciones que llevaron a suspender la actividad, entre ellas el inicio del desove y el desplazamiento de los cardúmenes hacia aguas más profundas.

El ministro Requejo señaló que la situación podría prolongarse hasta abril de 2027, aunque se espera que el impacto disminuya progresivamente.

La pota gana protagonismo en el sector pesquero

En medio de la reducción de la anchoveta, el calamar gigante se ha convertido en uno de los recursos con mayor disponibilidad durante este año. Las capturas de pota han aumentado y superan las 700,000 toneladas, de acuerdo con lo informado por el titular de Produce.

La pesca de bonito también ha mostrado una mayor actividad. Ambas especies son importantes para el consumo humano directo y representan una oportunidad para los pescadores artesanales, quienes han encontrado una mayor disponibilidad de estos recursos.

No obstante, el aumento de las capturas también plantea dificultades. Según Requejo, varios pescadores artesanales utilizaron gran parte de sus cuotas anuales durante el primer semestre, ante la abundancia de especies y la incertidumbre sobre las condiciones que traerá El Niño en los próximos meses.

Esta situación podría reducir las posibilidades de trabajo para parte de la flota artesanal durante la segunda mitad del año.

Produce refuerza el seguimiento de la pota

Ante los cambios oceanográficos, el Gobierno ha adoptado medidas para evaluar la evolución de los recursos marinos. Entre ellas figura la autorización de nuevas actividades de pesca exploratoria de calamar gigante, con participación del Instituto del Mar del Perú (Imarpe).

El objetivo es observar de manera continua el comportamiento de la población de pota y determinar cómo responde a las variaciones de temperatura y otras condiciones del océano. Con esa información, las autoridades podrán ajustar las decisiones de manejo pesquero de acuerdo con la disponibilidad del recurso.

La medida busca mantener el aprovechamiento de esta especie sin descuidar su sostenibilidad, en un contexto en el que las condiciones climáticas pueden cambiar rápidamente.

Un panorama incierto para la pesca peruana

La evolución de El Niño representa un desafío para la industria pesquera, los exportadores y miles de trabajadores vinculados a la actividad. La menor disponibilidad de anchoveta afecta a la producción de harina y aceite de pescado, mientras que el incremento de la pota y el bonito obliga a adaptar las estrategias de extracción y comercialización.

El comportamiento del mar durante los próximos meses será determinante para establecer cómo se recuperarán las principales pesquerías y qué medidas deberán aplicarse para proteger los recursos.

En este escenario, el monitoreo científico y la administración responsable de las cuotas serán claves para reducir los impactos económicos y evitar que la mayor disponibilidad temporal de algunas especies derive en una presión excesiva sobre sus poblaciones.

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