Entre julio de 2025 y junio de 2026 se generaron 299,000 puestos de trabajo adicionales. Sin embargo, alrededor del 70% de los trabajadores del país continúa en la informalidad y el empleo juvenil aún no recupera sus niveles prepandemia.
22 de octubre de 2026 |
La generación de empleo en el Perú muestra señales positivas. Cerca del 90% de los nuevos puestos de trabajo creados entre julio de 2025 y junio de 2026 habría sido formal, de acuerdo con información del Instituto Peruano de Economía (IPE).
Durante ese periodo, el país sumó 299,000 empleos respecto al año anterior, según la Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN). En paralelo, los registros de planilla reportaron un aumento de 260,000 trabajadores formales.
Otro indicador favorable se observó en Lima Metropolitana, donde la tasa de desempleo descendió a 4.4% durante el tercer trimestre de 2026, su nivel más bajo desde que existen registros, en 2001. Asimismo, los ingresos laborales a nivel nacional crecieron 6.4% en términos reales en el último año, el mayor avance desde 2007, sin considerar el efecto de recuperación posterior a la pandemia.
La informalidad sigue siendo uno de los principales desafíos
Pese al crecimiento del empleo formal, la informalidad continúa afectando a una parte importante de la población ocupada. De los 17.7 millones de trabajadores que tiene el país, aproximadamente 12.3 millones laboran en condiciones informales, lo que equivale a cerca del 70%.
Las cifras varían considerablemente entre regiones. Cajamarca registra una tasa de informalidad de 89%, seguida de Puno, con 88%, y Apurímac, con 87%. En contraste, Lima presenta un 55%, Ica un 58% y Moquegua un 59%.
Esta brecha también se refleja en los ingresos y la productividad. De acuerdo con el IPE, un trabajador formal percibe, en promedio, tres veces más que uno informal y registra una productividad seis veces superior.
Además, el Índice de Calidad de Empleo 2026 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) otorgó al Perú 29.2 puntos sobre 100, por debajo del promedio latinoamericano de 40.6 puntos y de los 62.5 obtenidos por Chile.
¿Qué medidas se plantean para impulsar la formalización?
El IPE advierte que incluso entre los trabajadores formales persisten dificultades: alrededor del 80% cuenta con contratos temporales o a plazo fijo, una proporción superior al 26% registrado en Chile y al 11% correspondiente al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Asimismo, señala que cerca del 80% de los esfuerzos de fiscalización de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) se concentra en trabajadores que ya pertenecen al sector formal. Por ello, plantea orientar más acciones hacia las actividades económicas y regiones con mayores niveles de informalidad, especialmente entre las micro y pequeñas empresas.
Entre las propuestas para mejorar el mercado laboral figuran reducir la incertidumbre en los procesos de contratación y despido, promover mecanismos de indemnización dentro del marco legal y facilitar la incorporación de más empresas y trabajadores a la formalidad.
El empleo juvenil todavía no recupera los niveles de 2019
La situación de los jóvenes representa otro reto pendiente. Al segundo trimestre de 2026, el Perú todavía debía recuperar 330,000 empleos de personas entre 15 y 29 años para alcanzar los niveles de ocupación de 2019. Este grupo es el único que aún no ha recuperado sus cifras de empleo previas a la pandemia.
Además, el 75% de los jóvenes que trabajan lo hace en condiciones informales. En el caso de las personas de 30 a 44 años, la proporción llega al 65%, mientras que entre quienes tienen de 45 a 59 años alcanza el 66%.
Durante 2025, el 17% de los jóvenes no estudiaba ni trabajaba. La cifra era mayor entre las mujeres, con un 22%, frente al 12% de los hombres. Entre los factores que dificultan su acceso al mercado laboral figuran las responsabilidades domésticas, las limitaciones económicas para continuar estudiando y la falta de correspondencia entre la formación académica y las necesidades de las empresas.
A ello se suma que el 55% de los egresados universitarios de entre 25 y 35 años se desempeñaba en ocupaciones que no requerían estudios superiores, mientras que ocho de cada diez empresas reportaban dificultades para encontrar personal calificado.
Para revertir esta situación, el IPE y otras organizaciones proponen mejorar la información sobre empleabilidad e ingresos mediante la plataforma Mi Carrera, facilitar créditos educativos y becas para carreras prioritarias, fortalecer la formación dual y promover subsidios para la contratación formal de jóvenes de entre 18 y 25 años, sin afectar sus derechos laborales.





