Donald Trump anunció que los nuevos gravámenes comenzarán a aplicarse el 1 de enero de 2027 y alcanzarán a automóviles, camiones, piezas de automoción y acero canadiense. Los productos fabricados en Estados Unidos quedarán libres de estos aranceles.
Agosto 24,2026 |
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes que su Gobierno elevará al 50% los aranceles aplicados a vehículos y acero procedentes de Canadá, profundizando las tensiones comerciales entre los dos países vecinos.
La nueva tasa comenzará a aplicarse a partir del 1 de enero de 2027, según informó el mandatario estadounidense. La medida representa un nuevo capítulo dentro de la disputa comercial que Washington y Ottawa mantienen en diferentes sectores estratégicos.
Trump precisó que los aranceles alcanzarán a todos los automóviles, camiones —grandes y pequeños—, piezas de automoción y acero provenientes de Canadá. En contraste, aseguró que estos gravámenes no serán aplicados cuando los productos sean fabricados dentro de Estados Unidos.
El mandatario justificó su decisión acusando a Canadá de haberse beneficiado durante años de una relación comercial desfavorable para Estados Unidos. La administración estadounidense viene utilizando los aranceles como una de sus principales herramientas para presionar a sus socios comerciales y promover la producción nacional.
La decisión llega después de semanas de fuertes tensiones entre ambos gobiernos. Washington ya había amenazado con imponer aranceles del 50% sobre unos US$20,000 millones en productos canadienses, equivalentes aproximadamente al 5% de las importaciones estadounidenses provenientes de Canadá.
Canadá y Estados Unidos han mantenido conversaciones para intentar alcanzar un acuerdo comercial. Sin embargo, el primer ministro canadiense, Mark Carney, ha señalado que Ottawa busca un pacto amplio que contemple sectores estratégicos particularmente afectados por las medidas estadounidenses, como acero, aluminio, industria automotriz y productos forestales.
El anuncio de Trump incrementa así la incertidumbre sobre las relaciones comerciales entre dos economías profundamente integradas, especialmente en la industria automotriz, cuyas cadenas de producción y suministro operan a ambos lados de la frontera.





