La administración de Donald Trump prepara una revisión de visas B1 y B2 otorgadas durante la última década. La medida alcanzará a extranjeros que llegaron por turismo o negocios y posteriormente iniciaron una solicitud de asilo para permanecer en territorio estadounidense.

Agosto 25,2026 |

Estados Unidos dará un nuevo giro a su política migratoria con una revisión de los permisos concedidos a extranjeros que ingresaron al país como visitantes temporales y luego solicitaron protección para permanecer de manera permanente. El Departamento de Estado confirmó que trabaja junto con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para identificar estos casos.

La medida se concentrará en las visas B1 y B2, utilizadas principalmente para viajes de negocios y turismo, respectivamente. Las autoridades estadounidenses revisarán documentos concedidos entre 2016 y 2026 a personas que posteriormente presentaron una petición de asilo o que actualmente mantienen ese procedimiento en trámite.

El argumento de Washington parte de la naturaleza temporal de estas visas. Cuando una persona solicita una B1 o B2 debe demostrar que su intención es realizar una estadía limitada y posteriormente abandonar Estados Unidos. Para la actual administración, obtener ese permiso con el propósito previo de utilizarlo como vía para solicitar asilo supone un uso irregular del sistema migratorio.

Tommy Pigott, portavoz del Departamento de Estado, sostuvo que una visa estadounidense constituye “un privilegio, no un derecho” y señaló que las autoridades consideran motivo de revocación utilizar un visado de visitante con la intención de iniciar posteriormente un procedimiento para permanecer definitivamente en el país.

La aplicación no se realizará mediante una única cancelación masiva. El Departamento de Estado indicó que será un proceso progresivo y permanente, por lo que la cantidad de visas retiradas irá variando conforme avance el intercambio y revisión de información entre las autoridades migratorias.

De acuerdo con informaciones sobre el alcance del plan, la revisión podría involucrar a alrededor de 200,000 personas que solicitaron asilo después de ingresar con visas de visitante durante el periodo analizado. Sin embargo, el Departamento de Estado no ha establecido públicamente una cifra definitiva de documentos que terminarán siendo cancelados.

La revocación de una visa tampoco significaría necesariamente una deportación inmediata para quienes ya tienen una petición de asilo pendiente. Son procedimientos migratorios distintos y las solicitudes que se encuentren en evaluación podrían continuar su curso, dependiendo de la situación individual de cada extranjero.

La decisión se incorpora a una política migratoria cada vez más restrictiva impulsada por la administración Trump, que viene reforzando los controles sobre extranjeros tanto antes de concederles autorización para viajar como después de su ingreso a Estados Unidos.

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