El presidente del Ceplan, Saúl Barrera Ayala, señaló que es necesario acercar la educación profesional y técnica a las necesidades productivas de cada territorio para mejorar las oportunidades laborales de los jóvenes y responder a los desafíos del país hacia 2050.
26 de septiembre de 2026 |
El Perú necesita fortalecer la conexión entre la formación profesional y técnica de los jóvenes y las oportunidades laborales y productivas existentes en cada región del país, señaló el presidente del Consejo Directivo del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (Ceplan), Saúl Barrera Ayala.
El funcionario participó en el conversatorio virtual “Profesionales que el Perú necesita para crecer”, organizado por el Instituto Peruano de Administración de Empresas (IPAE), junto con el ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, Juan Sheput, y el supervisor de Sostenibilidad y Responsabilidad Social de Aceros Arequipa, Sergio Mija.
Durante su intervención, Barrera Ayala advirtió que todavía existe una importante brecha entre la formación de los trabajadores y las características del empleo que desempeñan. Según los datos presentados por el Ceplan, el 57 % de la población económicamente activa ocupada trabaja en puestos que no corresponden con su capacidad o nivel educativo.
Ante esta situación, el titular del Ceplan sostuvo que resulta necesario brindar a los jóvenes mayor información sobre las oportunidades existentes en sus propias regiones para que puedan tomar decisiones sobre su formación de acuerdo con las necesidades de cada territorio.
El mercado laboral demandará nuevas competencias
De acuerdo con las proyecciones expuestas durante el conversatorio, hacia el año 2050 el Perú necesitará profesionales y técnicos capaces de responder a las transformaciones tecnológicas, económicas y productivas.
Entre las competencias que tendrán mayor importancia se encuentran los conocimientos vinculados con inteligencia artificial, big data, redes y ciberseguridad. A ello se suman habilidades como pensamiento creativo y analítico, reflexión crítica, aprendizaje permanente, flexibilidad, ética y sostenibilidad.
El desafío consiste no solo en aumentar el número de personas con estudios superiores, sino también en lograr que la formación responda a las necesidades concretas del mercado laboral y de las actividades económicas que se desarrollan en cada región.
Educación técnica como alternativa de inserción laboral
El Ceplan también destacó el potencial de la formación técnica para facilitar el acceso de los jóvenes al mercado laboral. Como ejemplo, señaló que durante este año se registran 7,738 puestos demandados en las áreas de mecánica y metalurgia, consideradas entre las especialidades técnicas con mayor requerimiento.
Sin embargo, esta demanda laboral contrasta con la limitada participación de estudiantes en modalidades técnicas durante la educación secundaria. Según las cifras presentadas, solo el 11 % de los escolares de secundaria accede a una modalidad técnica.
La información presentada para América Latina también muestra diferencias en los resultados laborales. Una persona con educación técnica superior puede alcanzar ingresos 41 % mayores que quien únicamente culminó la secundaria, mientras que su riesgo de pobreza puede reducirse del 16 % al 8 %.
Cada región tiene necesidades diferentes
Barrera Ayala explicó que las oportunidades laborales no son iguales en todo el territorio nacional, debido a que cada región cuenta con distintas actividades económicas, recursos naturales, proyectos de inversión y posibilidades de desarrollo.
Entre los ejemplos mencionados figuran la acuicultura en Piura; la agroindustria vinculada con Chancay y Chavimochic; la industria naval y portuaria; la minería y metalurgia; la actividad forestal en la Amazonía; y las energías renovables y otros proyectos productivos en el sur del país.
En ese sentido, el funcionario sostuvo que muchos jóvenes toman decisiones sobre su futuro profesional sin disponer de información suficiente acerca de las oportunidades laborales que existen en sus propias regiones.
La articulación entre educación, empleo y planificación territorial permitiría orientar mejor la formación de profesionales y técnicos hacia los sectores que presentan una mayor demanda o potencial de crecimiento.
Objetivos hacia el 2050
Esta visión se encuentra vinculada con el Plan Estratégico de Desarrollo Nacional al 2050, elaborado y actualizado por el Ceplan, que contempla entre sus objetivos fortalecer la competitividad y la innovación del país.
Entre las metas planteadas se encuentra elevar el empleo formal del 29 % registrado en 2024 al 60 % hacia 2050, además de incrementar el producto bruto interno (PBI) per cápita.
Para alcanzar estos objetivos, el Ceplan plantea la necesidad de articular las políticas relacionadas con competitividad y productividad con aquellas vinculadas a la educación superior y técnico-productiva, el empleo decente y el desarrollo industrial.
La propuesta busca que la formación de los jóvenes esté vinculada con las necesidades reales de los territorios y que las regiones puedan contar con el talento humano necesario para impulsar sus actividades productivas.
De esta manera, la planificación nacional apunta a reducir la brecha entre educación y empleo, fortalecer la formación técnica y profesional y preparar al país para las transformaciones que experimentará el mercado laboral durante las próximas décadas.




