El país invierte en infraestructura portuaria y mueve más del 85% de su comercio exterior por vía marítima, pero la formación de personal especializado no avanza al mismo ritmo.

Mayo 23, 2026 |

La modernización portuaria avanza en el Perú, pero empieza a enfrentar una brecha que puede volverse crítica: la falta de técnicos especializados para operar sistemas cada vez más modernos, automatizados y exigentes.

El crecimiento del comercio exterior y la transformación de las operaciones portuarias han elevado la demanda de personal capacitado en el sector marítimo. Según la información difundida, entre 2019 y 2024 las exportaciones peruanas pasaron de 63,000 millones a más de 74,000 millones de dólares, impulsadas principalmente por la minería y la agroexportación.

Actualmente, el Perú cuenta con 59 puertos, de los cuales 17 son públicos y 42 privados. Además, más del 85% del comercio internacional peruano se moviliza por vía marítima, lo que confirma la importancia estratégica del sistema portuario para la economía nacional.

El problema es que la infraestructura parece avanzar más rápido que el capital humano. Las inversiones portuarias acumuladas superan los 11,000 millones de dólares, orientadas a ampliación de terminales, dragado, automatización e integración logística. Pero el desafío ya no está solo en construir o modernizar puertos, sino en contar con personal capaz de operar esa nueva tecnología.

El especialista Ernesto Sarmiento advirtió que existe una brecha importante en formación técnica especializada. Según explicó, las operaciones actuales requieren conocimientos en mantenimiento industrial, dragado, automatización, maniobras de buques, sistemas dinámicos de amarre, instrumentación, control, operación de grúas STS, monitoreo en tiempo real y aplicación de estándares internacionales.

La advertencia es de fondo: si el país no forma técnicos al ritmo que exige la modernización portuaria, la infraestructura puede terminar siendo operada por personal extranjero o por proveedores externos. Es decir, el Perú podría invertir en puertos modernos, pero perder oportunidades laborales especializadas para su propio talento nacional.

La brecha no es menor. Según Sarmiento, gran parte del personal operativo continúa formándose a través de experiencia práctica o entrenamientos básicos, pese a que las operaciones portuarias incorporan cada vez más tecnología y procesos automatizados. Además, no existirían suficientes centros especializados dedicados exclusivamente a la formación técnica marítima y portuaria.

Otro punto clave es el inglés técnico marítimo. El aumento de operaciones con embarcaciones internacionales y equipamiento extranjero exige que el personal pueda comprender protocolos, manuales, instrucciones técnicas y estándares globales. En un sector internacionalizado, el idioma deja de ser un plus y se convierte en parte de la competencia profesional.

La lectura económica es clara: el Perú quiere convertirse en un nodo logístico relevante, pero no basta con grúas, terminales y obras. La competitividad portuaria también depende de personas entrenadas, certificadas y capaces de responder a estándares internacionales.

La “pepa” de esta noticia está en la paradoja: el país está modernizando sus puertos, pero podría quedarse corto en técnicos para operarlos. Si no se corrige esa brecha, el salto logístico puede terminar generando empleo especializado fuera del país, mientras los trabajadores peruanos quedan mirando desde la orilla.

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