El sorteo del JNE definió el orden de participación para el debate del 31 de mayo. Más allá del protocolo, el cierre de Fujimori y los bloques temáticos pueden pesar en una segunda vuelta marcada por la polarización.
Mayo 25, 2026 |
El candidato de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, será quien abra el debate presidencial de segunda vuelta programado para este domingo 31 de mayo, mientras que Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, tendrá a su cargo las palabras finales del encuentro.
La definición se realizó mediante sorteo público en el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), con presencia de un notario y representantes de ambas organizaciones políticas. De acuerdo con la información oficial, Sánchez Palomino iniciará el debate con su presentación y luego continuará Fujimori Higuchi.
El debate se realizará desde las 8:00 p. m. en el Centro de Convenciones de Lima. Ambos candidatos expondrán sus propuestas sobre seguridad ciudadana, economía, salud, educación, democracia y otros temas centrales de la campaña.
Tras la presentación inicial, el moderador formulará una primera pregunta directa: “¿Por qué debe ser elegido presidente o presidenta del país?”. En ese bloque, la primera en responder será Keiko Fujimori, seguida por Roberto Sánchez.
El orden de participación por bloques también quedó definido. En seguridad ciudadana, iniciará Fujimori y continuará Sánchez. En fortalecimiento del Estado democrático y derechos humanos, abrirá Sánchez y seguirá Fujimori. En educación y salud, empezará Fujimori y cerrará Sánchez. Finalmente, en economía, empleo y reducción de la pobreza, comenzará Sánchez y cerrará Fujimori.
Pero el dato político más llamativo está en el cierre. Según el sorteo, Roberto Sánchez será el primero en ofrecer sus palabras finales, mientras que Keiko Fujimori será la última en dirigirse al país y cerrar el debate presidencial. En una campaña tan ajustada y polarizada, ese orden no es un detalle menor: la última intervención puede quedar más fresca en la memoria de los electores.
La lectura de fondo es clara. Sánchez tendrá la oportunidad de abrir el debate y marcar el tono inicial, pero Fujimori tendrá la posibilidad de cerrar el encuentro con el último mensaje político de la noche. En comunicación electoral, ambos momentos importan: abrir permite instalar agenda; cerrar permite reforzar una idea, responder indirectamente y dejar una impresión final.
El debate llega en un momento clave de la segunda vuelta. A pocos días de la elección del 7 de junio, ambos candidatos necesitan convencer no solo a sus votantes duros, sino también a los sectores indecisos, desencantados o temerosos de las dos opciones. Por eso, más que una exposición de planes, el debate será una prueba de control, solvencia, seguridad y capacidad de gobierno.
Para Roberto Sánchez, el reto será mostrarse como una alternativa viable y despejar temores sobre la estabilidad política y económica. Para Keiko Fujimori, el desafío será sostener su narrativa de experiencia y gobernabilidad, sin quedar atrapada en los cuestionamientos históricos que acompañan a Fuerza Popular.
Los bloques elegidos tampoco son casuales. Seguridad ciudadana, democracia, derechos humanos, educación, salud, economía, empleo y pobreza concentran las principales preocupaciones del país. Allí se medirá no solo quién tiene mejores frases, sino quién logra explicar con mayor claridad qué hará, cómo lo hará y con qué equipo gobernará.
El punto clave del debate está en que esta vez no bastará con atacar al adversario. La ciudadanía espera respuestas concretas. En una segunda vuelta donde el rechazo también pesa, cada gesto, cada frase y cada silencio puede terminar inclinando percepciones.
El domingo 31 de mayo, Sánchez abrirá el debate y Fujimori lo cerrará. Pero el verdadero cierre lo dará el elector una semana después, cuando decida en las urnas quién conducirá el país.




