Las autoridades pidieron calma, pero el avance del brote desde la República Democrática del Congo vuelve a poner bajo presión los sistemas de vigilancia fronteriza y respuesta sanitaria.

Mayo 23, 2026 |

Uganda confirmó tres nuevos casos de ébola, elevando a cinco los contagios registrados en el país, tras declararse un brote en el este de la República Democrática del Congo. El Ministerio de Salud ugandés pidió calma a la población y aseguró que los equipos de respuesta mantienen el seguimiento de los contactos vinculados a los casos confirmados.

Entre los nuevos casos se encuentra un conductor ugandés que transportó al primer paciente confirmado en el país. También fue reportada una trabajadora de salud que estuvo expuesta al virus mientras atendía al primer caso, así como una mujer congoleña residente en la RDC que ingresó a Uganda con síntomas leves y luego dio positivo.

El caso de la mujer congoleña ha generado especial atención porque viajó desde Arua, ciudad del noroeste de Uganda próxima a la frontera con la RDC, hacia el aeropuerto de Entebbe, que sirve a Kampala, en un vuelo chárter. Posteriormente recibió atención médica en un hospital privado de la capital ugandesa antes de regresar a la RDC.

Las autoridades ugandesas señalaron que todos los contactos relacionados con los casos confirmados han sido identificados y están siendo monitoreados. Además, pidieron a la población mantener la calma, reforzar la vigilancia y acudir a un centro de salud ante síntomas sospechosos.

El brote tiene origen en la provincia congoleña de Ituri, en el noreste de la República Democrática del Congo, y corresponde a la cepa Bundibugyo del ébola. Según la información citada por EFE, esta cepa tiene una tasa de letalidad que puede oscilar entre el 30% y el 50%, y no cuenta con una vacuna autorizada ni tratamiento específico.

La Organización Mundial de la Salud elevó a 177 el número de muertes sospechosas por la epidemia en la RDC y reportó 750 casos sospechosos. Aunque la OMS considera bajo el riesgo global, declaró el brote como una emergencia de salud pública de importancia internacional.

La lectura de fondo es que este brote no solo es un problema sanitario. También expone la fragilidad de los controles fronterizos, la movilidad entre países vecinos y la presión sobre sistemas de salud que deben responder rápidamente para evitar una propagación mayor.

La situación es especialmente delicada porque el este de la RDC atraviesa conflictos armados y una crisis humanitaria prolongada. Esa combinación —brote epidémico, movilidad regional y zonas de conflicto— hace más difícil contener la enfermedad, rastrear contactos y asegurar atención oportuna.

Uganda busca enviar un mensaje de control y tranquilidad, pero la alerta ya está encendida. En salud pública, el tiempo es determinante: actuar temprano puede marcar la diferencia entre un brote contenido y una crisis regional de mayor escala.

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