Lima 04 de agosto,2023 |
La reciente declaración de la presidenta Dina Boluarte sobre la construcción de dos nuevas cárceles ha avivado el debate entorno a la sobrepoblación de reclusos en el sistema penitenciario peruano. Aunque esta medida es vista como un paso positivo, la pregunta que persiste es si la edificación de dos penales será suficiente para abordar el hacinamiento carcelario que ha alcanzado niveles alarmantes en el país.Javier Llaque, presidente del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), recibió con aprobación el anuncio de la presidenta, pero también hizo hincapié en que la construcción de nuevos establecimientos no es la única solución requerida para resolver el problema. Llaque destacó que muchos penales operan a más del 500% de su capacidad diseñada, lo que agrava la crisis de hacinamiento.Un ejemplo preocupante es el penal del Callao, que actualmente alberga a casi 3 500 reclusos en un espacio concebido para 500 personas. Estas condiciones de hacinamiento son un desafío constante para las autoridades penitenciarias y afectan la dignidad de los internos, además de poner en riesgo la seguridad y la rehabilitación efectiva.Si bien la construcción de nuevos penales es un paso en la dirección correcta, los expertos en la materia sugieren que es necesario un enfoque más integral para abordar este problema. Se destaca la utilidad de implementar medidas alternativas, como el uso de grilletes electrónicos para ciertos reclusos que cumplen ciertos requisitos, lo que podría aliviar la presión sobre las instalaciones existentes.El aumento constante en la población carcelaria, evidenciado por un incremento de 3 500 nuevos reclusos en lo que va del año, plantea un desafío significativo. De mantenerse esta tendencia, se requeriría la construcción de varios penales más en el futuro cercano para hacer frente a la sobrepoblación.

