El mundo experimenta rápidos y constantes cambios; las sociedades observan con preocupación el cambio climático, que generará escasez de agua y alimentos. Las economías se alejan de las concepciones políticas tradicionales y se centran en el manejo de las finanzas y las relaciones internacionales, intentando sostener el mundo unipolar. Mientras tanto, los países que forman parte del BRICS intentan hacer frente a la OTAN y Estados Unidos.
Esta nueva concepción de las relaciones comerciales y financieras enciende las alarmas en el mundo unipolar, en medio de la llamada guerra entre Ucrania y Rusia, y Palestina e Israel, donde el control del orden mundial está en juego. Pronto, el mundo tendrá que asimilar los cambios que generarán la entrada al mercado, la computadora cuántica y los nuevos descubrimientos basados en el genoma humano.
En la actualidad, la academia y los centros científicos de investigación están concentrados y preocupados por la salud mental y la bioética. Los gobiernos realizan mayores asignaciones presupuestales, mientras los actores naturales y artificiales utilizan la inteligencia artificial y se preparan con nuevas armas, listos para iniciar una verdadera guerra mundial.
Mientras tanto, en nuestra sociedad llamada del conocimiento moderna y democrática, los sistemas políticos, económicos y sociales que sustentan la institucionalidad del país caen a pedazos cada día. Una crisis económica generará pérdida de confianza, inversiones y empleos, así como un aumento de la inseguridad y la pobreza, trayendo consigo hambre, miseria, violencia y crimen. Estos males terminarán por destruir la estructura social del Estado.
Siete años de inestabilidad política y más de un año de inestabilidad social terminarán afectando la economía del país. Actualmente, nos encontramos en una situación de inestabilidad económica, y en el 2024, el país entrará en una crisis de la cual es probable que no salgamos en años. Debemos prepararnos para enfrentar la escasez de alimentos, el aumento de los precios, la pérdida de más empleos y el incremento de la violencia y el crimen. Iniciamos un ciclo donde la pobreza, el hambre y la miseria serán el pan de cada día.
La confrontación política, la instrumentalización y politización de la justicia, la criminalización de las protestas sociales, el COVID, el niño, el endeudamiento por emisión de bonos, los créditos suplementarios y las asignaciones presupuestales para más gasto corriente, junto con el abandono de las políticas públicas modernas y preventivas, nos han llevado a lo que será la peor crisis política, económica y social que estamos comenzando a vivir.
En la actualidad, el gobierno ha entregado el Estado al Congreso, y este ha entregado el Estado al gobierno. La fiscalía se ha convertido en un nuevo poder que no quiere compartir con la policía, mientras el poder judicial sigue en su reino de ensueño. Las fuerzas armadas arcaicas usan nuestros recursos para sostener sus propios sistemas de gestión y gobierno, como si fueran islas autónomas del Estado peruano.
El orden interno y la defensa nacional están en manos de estructuras y jerarquías voraces en el presupuesto y gasto público. Además, son deprimentes en sus sistemas, gastando millones y exigiendo más presupuesto para mantener esquemas de orden, seguridad y defensa anacrónicos, como si fueran una isla. Mantienen sus propios sistemas de ingresos, ascensos y nombramientos, sistema de pensiones, salud, seguros y vivienda, así como sus propias compras y gastos corrientes reservados bajo el «secreto de estado».
Gozan de salarios y pensiones de por vida (cédula viva), cuentan con sus propios centros y seguros de salud y pensiones, institutos y colegios, villas y seguridad, a diferencia de la población en general, que solo cuenta con servicios de educación, salud, vivienda y empleo deprimente.
Es imposible que con esos comandos tengamos verdaderas fuerzas armadas y, especialmente, un ejército del Perú moderno y preparado para la defensa nacional. Es lamentable, pero estaríamos financiando el sostenimiento del más mediocre, anacrónico, corrupto y costoso sistema de defensa. Desde sus escuelas de oficiales, se informa que se estarían vendiendo cupos de ingreso, como se descubrió recientemente en una academia de preparación llamada «Líderes del Futuro» en el distrito de Chorrillos. Los responsables de la dirección de la escuela estarían usando la comisión evaluadora y ex miembros del ejército para captar postulantes de Chiclayo, Trujillo y Cajamarca, a quienes preparan y les ofrecen asegurar su ingreso previo pago. Azurin, Velásquez, Reyes y Alvarez, junto al director de la Escuela y su ayudante Príncipe, estarían involucrados. En este proceso de admisión, no solo se habría cobrado en efectivo, sino también en especies.
En provincias como Chiclayo, Canta, Bambamarca y otras, se han revelado escándalos como los contratos de servicios de transporte en las elecciones regionales y nacionales, la compra sobrevaluada e irregular del rancho, la adquisición millonaria de colchones y la compra irregular de vehículos militares superiores al monto presupuestado. Ahora, se prestarían a realizar compras de naves, aeronaves e importantes materiales de guerra, incluyendo 80 vehículos blindados ORUGA M-113AI por más de 38 millones y la reposición de misiles IGLA por 16 millones, con presupuestos asignados para el año 2024.
La llamada Fuerza Armada del Perú parece existir y subsistir solo para armarse y defender sus propios intereses. Ni siquiera sospecha que pronto enfrentará una verdadera guerra, una que utilizará armas como la inteligencia artificial, biológicas y químicas, y donde su soldados, misiles y tanques recién adquiridos no servirán de nada.
En la actualidad, en las Fuerzas Armadas, pasa al retiro a su comandante general Manuel Gómez de la Torre después de sus ascensos que habrían costado entre $30 y $40. En el ejército, el actual comandante general busca ser designado jefe del CC.FF.AA. Cesar Briceño, actual jefe del estado mayor, está en el bolo para reemplazar a Ojeda en La CGE. Además, Chávez Cresta, actual ministro de defensa, intenta promover a Carlos Ríos y Orestes Vargas. En otro frente, el Premier Otárola promueve a su paisano Miguel González Bohórquez. Todos se reacomodan y así todos están felices, todos contentos.
