El suboficial PNP Diego Manuel Vela Rodríguez murió tras ser encontrado gravemente herido la misma mañana en que se produjo el secuestro del empresario Jenss Lara Tantaquilla y el asesinato de cuatro de sus acompañantes. Una versión sostiene que el agente buscaba revelar presuntos hechos de corrupción policial, mientras las autoridades deberán determinar si existe alguna conexión entre ambos episodios.
Septiembre 4,2026 |
Un nuevo caso rodeado de interrogantes se suma a la violenta jornada registrada el último domingo en Trujillo. El suboficial de tercera PNP Diego Manuel Vela Rodríguez, de 21 años, murió después de ser encontrado gravemente herido en circunstancias que todavía son materia de investigación.
El fallecimiento ocurrió durante la misma mañana del 30 de agosto en que delincuentes que simulaban participar en una intervención policial secuestraron al empresario Jenss Marty Lara Tantaquilla y asesinaron a cuatro personas que lo acompañaban.
La coincidencia temporal entre ambos episodios ha generado cuestionamientos sobre una eventual relación. Sin embargo, hasta el momento no existe información oficial que confirme que Vela haya participado en el secuestro o que su muerte esté directamente vinculada con ese ataque.
El suboficial prestaba servicios en la Unidad de Emergencia de la Policía Nacional. De acuerdo con el acta de constatación policial difundida posteriormente, fue encontrado en la cuadra 14 de la calle Francisco de Zela, en inmediaciones del denominado Mercado de Papas.
El documento policial señala que presentaba múltiples lesiones por proyectil de arma de fuego y un traumatismo encéfalo-craneano severo. Tras ser auxiliado, Vela Rodríguez fue trasladado de emergencia al Hospital Belén de Trujillo, donde finalmente falleció debido a la gravedad de sus heridas.
Las circunstancias previas al hallazgo todavía deben ser esclarecidas. Las primeras diligencias apuntan a reconstruir qué ocurrió dentro del inmueble donde residía el efectivo y cómo terminó gravemente herido en la vía pública.
El caso adquirió una dimensión adicional luego de las declaraciones del empresario y especialista en seguridad Luis Miguel Llanos, quien aseguró que el joven policía había intentado comunicarse con él antes de morir.
Según Llanos, Vela habría contactado previamente a un amigo en común porque pretendía proporcionarle información relacionada con presuntos actos de corrupción dentro de la Policía Nacional.
Esta versión, sin embargo, todavía no ha sido corroborada oficialmente. Las investigaciones deberán establecer si el suboficial efectivamente poseía información sobre supuestas irregularidades, con quiénes había conversado y si esa situación guarda alguna relación con el móvil de su muerte.
Uno de los elementos considerados relevantes para esclarecer el caso será el teléfono celular del agente. Llanos planteó que se realice la geolocalización del dispositivo y se revisen sus comunicaciones para reconstruir los movimientos y contactos que mantuvo durante sus últimas horas.
La investigación también deberá determinar quiénes estuvieron dentro o cerca de la vivienda del suboficial antes del ataque. Personal de Criminalística acudió al lugar para recoger evidencias que permitan reconstruir la secuencia de los hechos.
En medio de las diligencias, un hombre identificado como Alexander Wuerner Milla Reyes fue intervenido después de una persecución policial. Según información preliminar, se desplazaba en una camioneta blanca e intentó escapar hasta que el vehículo terminó impactando contra la fachada de un inmueble.
Milla Reyes resultó herido durante la intervención y fue trasladado al Hospital Regional de Trujillo. Su eventual participación en la muerte del policía todavía debe ser determinada por la Policía y el Ministerio Público, por lo que no existe hasta ahora una responsabilidad establecida en su contra por este caso.
La muerte de Vela ocurre además en un momento particularmente delicado para la institución policial en La Libertad. El ataque contra Lara Tantaquilla llamó la atención porque los secuestradores utilizaron vestimenta y distintivos similares a los empleados por unidades especializadas de la PNP, lo que llevó a las autoridades a investigar cómo los delincuentes obtuvieron información para reproducir ese tipo de intervención.
La Policía continúa trabajando, en paralelo, en la identificación de todos los responsables del secuestro y del asesinato de las cuatro personas que acompañaban al empresario. Diversas hipótesis sobre las organizaciones que estarían detrás del crimen continúan siendo contrastadas por los investigadores.
Por ahora, la eventual conexión entre ambos casos permanece como una interrogante. Las autoridades tendrán que determinar si la muerte de Diego Vela Rodríguez fue un hecho independiente, si estuvo relacionada con información que presuntamente pretendía revelar o si existe algún vínculo con la masacre y el secuestro ocurridos aquella misma madrugada en Trujillo.





