La presidenta Keiko Fujimori anunció la construcción de 500 instituciones educativas por año durante los próximos cuatro años y la modernización de otros 3,000 planteles. La mandataria reconoció la gravedad de los resultados obtenidos por los estudiantes peruanos y señaló que solo el 30 % de los colegios cuenta actualmente con agua, desagüe y electricidad.
Septiembre 14,2026 |
Los resultados de la prueba PISA 2025 han llevado al Gobierno a anunciar una intervención de gran escala en la infraestructura educativa del país. La presidenta Keiko Fujimori informó que su administración tiene previsto construir hasta 2,000 nuevos colegios durante los próximos cuatro años, a razón de 500 instituciones educativas anuales.
El anuncio fue realizado durante la presentación del Plan Nacional de Educación 2026-2031, donde la mandataria reconoció que el desempeño de los estudiantes peruanos evidencia un importante retroceso en áreas fundamentales como Matemática, Lectura y Ciencias.
Fujimori calificó los resultados como preocupantes y sostuvo que las cifras muestran que el país ha perdido aproximadamente una década de avances educativos. A partir de ese diagnóstico, señaló que su administración pretende ejecutar cambios tanto en infraestructura como en la calidad del aprendizaje.
En la evaluación PISA 2025, el Perú obtuvo 382 puntos en Matemática, 390 en Lectura y 406 en Ciencias. Los resultados de Matemática y Lectura se situaron incluso por debajo de los alcanzados por el país en 2015, mientras que Ciencias registró un desempeño cercano al de la evaluación anterior.
Las cifras mantienen al Perú considerablemente por debajo de los promedios registrados entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), organismo al que el país busca incorporarse.
Para la presidenta, una de las causas que explican la situación está relacionada con la falta de continuidad e institucionalidad en las políticas educativas. Indicó que el Ejecutivo viene analizando los resultados junto con el ministro de Educación, José Antonio Chang, y el titular de Economía y Finanzas, Elmer Cuba.
Dentro de ese diagnóstico, el Gobierno identificó una situación que Fujimori consideró especialmente crítica: apenas tres de cada diez colegios cuentan simultáneamente con servicios básicos de agua, desagüe y electricidad.
Frente a esta brecha, el Ejecutivo proyecta construir 500 colegios nuevos cada año. Si el cronograma se cumple durante los próximos cuatro años, la administración culminaría el periodo con aproximadamente 2,000 nuevas instituciones educativas.
El plan no se limitará a nuevas construcciones. Fujimori anunció también la intención de remodelar y modernizar otros 3,000 colegios existentes en diferentes regiones del país.
La estrategia contempla además mecanismos para acelerar las obras. El Ejecutivo evalúa recurrir a diferentes modalidades de inversión con el objetivo de reducir los tiempos que tradicionalmente requieren los proyectos de infraestructura educativa.
La presidenta sostuvo que el desafío tampoco puede reducirse únicamente a construir nuevos locales. El plan presentado por el Gobierno incluye medidas dirigidas a mejorar la formación de los docentes y fortalecer el aprendizaje de los estudiantes.
Entre los objetivos planteados aparece también una mayor utilización de tecnología dentro del sistema educativo, así como la necesidad de adaptar la enseñanza a los cambios que vienen experimentando el mercado laboral y la economía.
Los resultados de PISA 2025 fueron obtenidos después de evaluar a 6,991 estudiantes de 15 años pertenecientes a 260 colegios del país. La muestra representa a aproximadamente 519,700 adolescentes peruanos de esa edad.
El desempeño registrado ha reabierto el debate sobre la efectividad de las políticas educativas desarrolladas durante los últimos años y las consecuencias que dejaron las interrupciones del aprendizaje ocurridas durante y después de la pandemia.
El anuncio de 2,000 nuevos colegios establece ahora una meta concreta para la administración de Fujimori. El desafío será asegurar el financiamiento, ejecutar las obras dentro de los plazos anunciados y conseguir que la inversión en infraestructura esté acompañada por mejoras en la enseñanza.
Para el Gobierno, la prueba PISA constituye un punto de partida para reorganizar las prioridades del sector. Los próximos años determinarán si el plan consigue traducir la inversión anunciada en mejores condiciones educativas y, principalmente, en una recuperación efectiva de los aprendizajes de los estudiantes peruanos.




