Las lluvias intensas, inundaciones, humedad y altas temperaturas asociadas a El Niño costero pueden favorecer la aparición o incremento de enfermedades como dengue, zika, chikunguña, leptospirosis, infecciones respiratorias y cuadros diarreicos. El Ministerio de Salud refuerza la vigilancia epidemiológica y la preparación de los establecimientos ante posibles brotes.

Septiembre 7,2026 |

El posible impacto del fenómeno El Niño costero no se limita a inundaciones, huaicos, desbordes de ríos y daños en infraestructura. Las condiciones ambientales generadas por las lluvias intensas, el calor y la humedad también pueden crear un escenario favorable para el aumento de diversas enfermedades.

El Ministerio de Salud (Minsa) ha identificado una serie de riesgos sanitarios que podrían intensificarse, especialmente en la costa norte, donde las temperaturas elevadas y la acumulación de agua pueden favorecer la proliferación de vectores y la contaminación.

César Munaico, director general del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC) del Minsa, explicó que los efectos sobre la salud varían según las condiciones climáticas de cada territorio.

Mientras en la costa norte el calor extremo y el exceso de humedad constituyen factores de riesgo, en la sierra sur la disminución de las temperaturas también puede incrementar determinados problemas de salud.

Entre las principales amenazas se encuentran las enfermedades diarreicas agudas, que pueden ser ocasionadas por virus, bacterias, hongos o parásitos y afectan especialmente a niños menores de cinco años y adultos mayores.

Estos cuadros pueden provocar deposiciones líquidas frecuentes, náuseas, vómitos, dolor abdominal, fiebre y deshidratación. Cuando no reciben atención oportuna, los casos graves pueden poner en riesgo la vida del paciente.

Para reducir el peligro, las autoridades sanitarias recomiendan consumir únicamente agua hervida o embotellada, mantener un correcto lavado de manos y limpiar y cocinar adecuadamente los alimentos.

Otra enfermedad que requiere especial vigilancia es el cólera, una infección intestinal causada por el consumo de agua o alimentos contaminados con la bacteria Vibrio cholerae.

La enfermedad puede producir diarrea acuosa intensa y provocar rápidamente una deshidratación severa. La prevención incluye consumir agua segura, lavar los alimentos, verificar el buen estado de los productos y mantener una adecuada higiene antes de preparar o ingerir comidas.

Mosquitos encuentran condiciones favorables

El aumento de las lluvias también puede generar nuevos espacios para la reproducción del Aedes aegypti, mosquito transmisor del dengue, zika y chikunguña.

Recipientes, baldes, botellas, floreros, llantas y otros objetos capaces de almacenar agua pueden transformarse en criaderos si permanecen expuestos.

La población debe eliminar aquellos recipientes que puedan acumular agua, limpiar y cubrir adecuadamente los depósitos utilizados en las viviendas y colaborar con las brigadas encargadas de realizar labores de control y fumigación.

También se recomienda utilizar repelente, mosquiteros y prendas que cubran la mayor parte de la piel para disminuir la exposición a las picaduras.

Entre los síntomas que pueden aparecer están fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y articulares, malestar general, dolor abdominal y vómitos. Algunos pacientes también pueden presentar sangrado.

Ante la aparición de señales compatibles con estas enfermedades, la recomendación es acudir a un establecimiento de salud y evitar la automedicación.

Aguas contaminadas elevan peligro de leptospirosis

Las inundaciones representan además un escenario de riesgo para la leptospirosis, infección bacteriana que puede transmitirse cuando una persona entra en contacto con agua o barro contaminados con orina de animales infectados.

El peligro aumenta cuando existen heridas abiertas o cuando el agua contaminada entra en contacto con los ojos, la nariz o la boca.

La enfermedad puede ocasionar fiebre alta, fuertes dolores de cabeza y musculares, molestias abdominales, enrojecimiento de los ojos, náuseas, vómitos y diarrea.

El Minsa recomienda no bañarse ni jugar en charcos, acequias o pozos después de lluvias e inundaciones. Si se produce un contacto accidental, la zona expuesta debe lavarse inmediatamente con abundante agua y jabón.

Las personas que necesiten desplazarse por sectores inundados deben utilizar botas de jebe y evitar caminar descalzas o con sandalias.

También resulta importante mantener tapados los recipientes utilizados para almacenar agua y colocar la basura en bolsas cerradas para disminuir la presencia de roedores.

Polvo, lodo y humedad también afectan ojos y piel

Después de un huaico, inundación, deslizamiento o desborde, el contacto con agua contaminada, barro y polvo puede favorecer la aparición de infecciones dermatológicas y oculares.

Entre los problemas que pueden presentarse figuran dermatitis y conjuntivitis, acompañadas de síntomas como irritación, inflamación, ardor, picazón o secreciones.

En estos escenarios se recomienda utilizar mascarillas, gafas o protectores faciales, además de prendas de manga larga, gorras o sombreros cuando sea necesario ingresar a áreas afectadas.

Las autoridades sanitarias insisten en que las personas con lesiones o síntomas persistentes deben buscar atención profesional en lugar de recurrir por cuenta propia a medicamentos.

También pueden aumentar los problemas respiratorios

Las infecciones respiratorias agudas constituyen otro riesgo asociado a las condiciones generadas por eventos climáticos extremos.

La exposición al frío, permanecer a la intemperie con ropa inadecuada o respirar polvo y otros elementos presentes después de deslizamientos e inundaciones puede generar o agravar problemas respiratorios.

Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran tos, mucosidad nasal, irritación de garganta, fiebre y dificultad para respirar. También pueden agravarse enfermedades como el asma.

El uso de mascarillas resulta especialmente recomendable en lugares donde exista una elevada concentración de polvo, desmonte o lodo seco suspendido en el ambiente.

El Minsa también mantiene bajo observación otras enfermedades y problemas sanitarios que podrían incrementarse durante El Niño, entre ellos malaria, fiebre amarilla, varicela, sarampión, golpe de calor y diversas afecciones dermatológicas y oculares.

Minsa prepara respuesta ante posibles brotes

Frente a este escenario, el sector Salud trabaja con los gobiernos regionales para evaluar la capacidad de respuesta de los establecimientos y garantizar los insumos necesarios para atender posibles incrementos de casos.

Una de las prioridades es la preparación frente al dengue, enfermedad cuya incidencia puede aumentar cuando las lluvias dejan numerosos depósitos con agua acumulada.

El CDC mantiene la vigilancia epidemiológica para detectar variaciones en la incidencia de enfermedades, emitir alertas ante la aparición de brotes y participar en la respuesta cuando se producen epidemias.

El sistema sanitario dispone además de brigadas de salud, equipos de avanzada y equipos de respuesta rápida, que pueden ser movilizados hacia las zonas afectadas por inundaciones, huaicos, derrumbes y otros desastres.

Estos equipos realizan vigilancia de enfermedades y otros daños sanitarios, incluyendo el seguimiento de posibles brotes dentro de albergues instalados para personas damnificadas.

El Ministerio de Salud desarrolla paralelamente campañas informativas destinadas a que las familias conozcan las medidas de prevención que pueden aplicar antes, durante y después de las lluvias.

La preparación sanitaria será especialmente importante en las zonas donde puedan coincidir altas temperaturas, humedad, agua estancada, interrupciones de servicios básicos y desplazamiento de familias, condiciones capaces de elevar el riesgo de transmisión de enfermedades.

Ante El Niño, la prevención en los hogares tendrá así un papel tan importante como la respuesta de las autoridades: consumir agua segura, eliminar criaderos de mosquitos, evitar el contacto innecesario con aguas contaminadas, mantener una adecuada higiene y acudir oportunamente a los servicios de salud pueden reducir considerablemente los riesgos para la población.

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